El perro inflable ocupó el centro de la plaza frente al complejo cultural de Matadero Madrid, convirtiéndose rápidamente en uno de los elementos más fotografiados del evento.
Su escala monumental contrastaba con la ligereza del material. De cerca se percibía la textura acolchada, casi como si el animal estuviera hecho de una gran chaqueta inflada. Desde lejos, en cambio, aparecía como una silueta negra que dominaba el espacio urbano.
Durante toda la feria, visitantes, artistas y curiosos se acercaron a observarlo, rodearlo y, por supuesto, fotografiarlo.
La obra, titulada Winter Cut, fue creada por el artista japonés Yutaro Inagaki, que trabaja a menudo con figuras de perros negros inspiradas en objetos encontrados en la ciudad.
En esta ocasión trasladó ese imaginario al espacio público utilizando un material poco habitual en la escultura tradicional: el aire.
El resultado fue una pieza que combinó escala monumental, material efímero y fuerte presencia visual, tres elementos que hicieron que la instalación dialogara directamente con la arquitectura industrial de Matadero.