Cuando cae la noche, la instalación cobra vida
Uno de los elementos más destacados del proyecto era su iluminación interior mediante LED, que transformaba el arco al anochecer y reforzaba su presencia visual durante los conciertos y las actividades del festival.
La instalación permaneció en funcionamiento durante aproximadamente tres meses, día y noche, acompañando la actividad de uno de los grandes espacios musicales del verano en la Costa del Sol.
Miles de asistentes pasaron bajo el arco, se fotografiaron junto a él y lo incorporaron a su experiencia del festival, convirtiéndolo en un punto de referencia visual dentro del recinto.